La vulgarización del “cambio”

Me cuesta pensar que todos los candidatos para las próximas elecciones legislativas estén asesorados por los mismos publicistas, y también me produce un poco de miedito pensar que si no es así, todos los publicistas que asesoran a políticos no saben un pomo.

La consigna de éstas elecciones es el “cambio”. Claro, todos agarraron el Pequeño Obama Ilustrado, se hicieron cuentas en Twitter, algunos perfilachos en Facebook, y ahora todos representan la mejor opción de “cambio” posible. Que alguien me explique que es el “cambio”.

“Cambio” esto, “cambio” lo otro, si todos propugnan un cambio entonces en algo coinciden, oh sí!.

“Sumate al cambio”; “El cambio seguro”; “Con ****** el cambio ya empezó”; “Un cambio en serio”. Oigan, ¿nos están jodiendo?.

8 años después de que el “Que se vayan todos” resonara en cada cacerola afuera de la Casa Rosada, hoy casi los mismos tipos nos hablan de un “cambio” que no vislumbro en ninguna propuesta.

Yo, veo al “cambio” muy, muy lejos.

Guest es invitado en inglés

Hace un par de días, Mati me invitó a lo que él llama un Guest Post. En realidad sabemos que quiere que opine sobre lo único sobre lo que puede opinarse en estos días: las elecciones.

Repasemos: Matías Calderón es un tipo diplomático, es una persona metida en política. Pero a su vez es una persona políticamente correcta en el 98% de los casos.

Ahí está lo interesante de este Guest Post. Yo no soy Mati.

El tema de las elecciones es un tema complicado de abordar sin ponerse la camiseta. Generalmente cuando se debate sobre escenarios en los que los protagonistas son antagónicos, es casi imposible no guiñarle un ojo a alguno. Hablar de elecciones (o seamos claros, hablar de política) es hablar de fútbol, de religión, de minas, y sabemos lo que colabora a la verborrea hablar de fútbol, de religión o de minas.

Hechas las aclaraciones, falta la más importante; no voy a hablar de las elecciones, voy a hablar de los electores.

Parece sencillo esgrimir argumentos a favor hasta del más impresentable de los candidatos, pero no es tan sencillo mirarse un poco al espejo y hablar desde la vereda de enfrente. En cuarto año de una carrera universitaria, todavía tengo que soportar gente que levanta la mano para decir “a mí votar me importa un carajo” y profesores que se esfuerzan en convencer al desinteresado joven acerca de las bondades de la democracia.

A mí votar me desespera. Me desespera ser incrédulo con todo el mundo, me desespera que a mis contemporáneos les importe un carajo. Hablamos de una generación que consume Facebook y Youtube pero no lee un solo diario. Hablamos de una generación que sabe comprar por Mercado Libre y que sabe lo que es un Procesador de doble núcleo pero no tiene idea en qué escuela vota. Ahí está, creo yo, la raíz del asunto.

Me parece que la generación de nuevos votantes sigue pensando que votar, vota papá y mamá. Me parece que el atraso de la adolescencia tiene un límite y situaciones como esta lo ponen sobre la mesa. Personas de veintitantos ya no están en condiciones de que votar les importe un carajo, al menos no en gran número; deberían ser una excepción y la excepción resulta ser que yo postee esto y no una foto mía con un vaso de cerveza en la mano o de mi mascota durmiendo en la cama de mis viejos.

La sobreinformación tiene estas consecuencias. En primer lugar el vaciamiento de contenido, en segundo lugar el vaciamiento de cerebros (como consecuencia irreversible). Yo, a diferencia del dueño de este blog, difiero en que el voto en blanco sea una herramienta o un método de protesta. El voto en blanco es un facilismo, una herramienta también, pero del poder para crear otro vacío más, otro espacio sin argumentos, sin ecos y sin una forma de pensar. Esa es la consecuencia primordial del la sobreinformación. La sobreinformación es vaciamiento, y estamos más sobreinformados que nunca.

De la subinformación, del analfabetismo, de la pobreza nos cansamos de hablar y se cansan de hablar nuestros candidatos. Existen sí muchos que no tienen herramientas para argumentar, para definirse y en síntesis para existir en el sistema. El problema grave es que a quienes las tenemos, nos importa un carajo; es que estamos demasiado ocupados haciendo un quiz en la red como para ponernos a pensar un poco en ser adultos. Es que discutir es malo. Es que votar, vota papá.

Boris Bellmann – www.palabrasviolentas.blogspot.com

Ensuciar NO es PRO

La campaña está en marcha y así las ciudades se empiezan a llenar de suciedad política. Pancartas, afiches, pintadas, entre otros artificios propagandísticos que creen poder influenciar lo que una persona piensa o deja de pensar acerca de tal o cuál candidato.

No me sorprende encontrar hasta en los lugares más inusuales (árboles) alguna consigna partidaria tratando de convencerme, en especial de partidos “tradicionales” que ya nos tienen acostumbrados.

Pero el PRO, un partido “moderno” (aunque el calificativo sea discutible, si quieren digamos “nuevo”), que uno supone por su discurso, es más original o novedoso, termina siendo igual a los otros. En Paraná, sus afiches, que quizás son más que los de otros partidos, posiblemente al disponer de más fondos, están pegados en vidrieras de locales comerciales sin locatarios, columnas de luz, cajas de electricidad o teléfono, cabinas de teléfonos públicos, alguna que otra pared, etc. Y puedo asegurar que, lamentablemente, son los que más han sido arrancados (costumbre politiquera si las hay).

Claro, los de otros partidos también invaden todo tipo de espacios, pero ellos no me sorprenden. El PRO, sí. Porque ensuciar NO es PRO. Ensuciar no es original. Y yo sé que tienen gente en sus filas que puede ser original.

Por lo que leí, el Intendente Halle envió misivas a todos los partidos para que se comprometan a no ensuciar la ciudad. Pero sus plegarias no han sido escuchadas. Y no me vengan con que luego de las elecciones los partidos se encargan de limpiar porque no es así. Quizás limpian algo, pero no todo. Y además, mientras tanto, hasta que se deciden a “limpiar”, la ciudad está sucia porque parece que en las elecciones se decide cuál es el partido que sabe ensuciar mejor.

El eterno régimen transitorio

Los invito a que lean un artículo que escribió un amigo, Alejandro Mildenberger, quien es Lic. en Relaciones Internacionales, sobre el “Fondo Federal Solidario”, una de las medidas que el gobierno tomó supuestamente para solucionar el conflicto con el campo, pero que tiene más puntos álgidos que claros.

Por ejemplo, el modo de calcular los fondos a transferir a las provincias, que replica el sistema establecido en la Ley de Coparticipación Federal de Recursos Fiscales, donde se establece el Régimen Transitorio de Distribución entre la Nación y las Provincias. En el artículo 15 de tal ley, se lee que regirá desde el 1 de Enero de 1988 al 31 de Diciembre de 1989, aclarando que su vigencia se prorrogará ante la inexistencia de una régimen alternativo. Es decir, al reparto de fondos (y qué mal suena la palabra “reparto”) lo rige una ley transitoria del año 1988. ¿Tanto nos puede llevar generar algo distinto (y si se puede, mejor)?.

El feminismo machista

Eso de “Todos y Todas”, “Argentinos y Argentinas”, “os/as” infinitos, ¿no es una exaltación inútil, una sobreactuación? ¿Cuánto tiene de necesario y cuánto de demagogia?.

Es un feminismo sobreactuado, un feminismo machista. Lo que no se tiene de calidez de mujer se suplanta con el discurso demagógico.

Claro está, cualquiera está en su derecho de expresarse de esa manera, no me voy a poner en el lugar de un tirano del discurso. Simplemente me pregunto algunas cosas… No sé, quizás estoy equivocado.

¿Están jodiendo?

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Como si faltara algo para completar el bochorno del OLE de Obama a Cristina, ahora en la galería de fotos de Presidencia de la Nación Argentina, publican la foto de Obama caminando en dirección a Cristina (momentos antes del OLE) con un pie de foto que MIENTE: “…Barack Obama, se acerca a saludar a la presidenta Cristina Fernández momentos antes de tomar la…”. Increíble.

¿Facebook contra Cris?

El título es irónico y sensacionalista, chorrea polémica inexistente. Valga la aclaración antes de que alguien entienda mal.

En los últimos días Facebook cambió el “People you may know” por el que nos recomendaba contactos que quizás conocíamos, por “Suggestions” donde sugiere, además de contactos, hacernos fan de tal o cual marca, político, causa, o cualquier cosa que ande dando vueltas y algún contacto nuestro se haya sumado.

Recién me encontré con algo que al Gobierno nacional no le debe gustar:

facebook-cristina-kirchner

Claro, una página contra Cristina creada por algún usuario, de la que Facebook me “sugiere” hacerme fan.

Obviamente no me sumé, no por ser un partidario acérrimo del gobierno, sino porque últimamente soy muy  selectivo con las cosas a las que me sumo en Facebook, ya que la gran mayoría no sirve para nada. Además, he visto que hay 300 grupos de ese tipo y ya se me hacen un poco molestos.

Obama-Cristina: Oleee

YouTube Preview Image

¿Qué fea situación no?. Me comentaron que hay otra cámara en la que se ve bien que la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner trata de disimular el mal trago tocándole el brazo al presidente Yes we can.

Me imagino que el Gobierno ya dio la orden de NO pasar más el video. Aunque pensándolo bien, ¿es tan malo?. Ma sí, si yo fuera Cris me reiría mucho.

¿Bonos en Entre Ríos de vuelta?

El rumor, pese a que fuentes del gobierno salgan a negarlo, persiste. Se habla de que Entre Ríos nuevamente tendría cuasi-monedas en la calle, esta vez llamada “Supremo”. Algunos afirman que los papeles ya se estarían imprimiendo en secreto.

Queda esperar… Según un ministro del gobierno provincial, la nueva constitución no permite la circulación de bonos. Pero es sabido que en la política argentina las constituciones muchas veces poco importan.

En mi opinión, no creo que el gobierno provincial se arriesgue, con el mal recuerdo de los federales aún en el imaginario (y en el bolsillo) popular, a lanzar nuevamente (cabe aclarar que en aquella oportunidad el gobierno era radical) bonos.