Review: The Wild Trapeze
En Octubre, el frontman de Incubus, Brandon Boyd lanzó The Wild Trapeze, su esperado primer disco solista producido por Dave Fridmann (MGMT, The Flaming Lips). Boyd se encargó de casi todos los instrumentos, el arte del disco y hasta co-dirigió el video del primer single “Runaway Train”, un tema que suena, al menos un poco, a su banda.
Sí, es inevitable escuchar algo de Incubus al pasar las canciones, aún cuando él mismo contaba que con este disco trataba de separarse un poco de lo que vino haciendo todos estos años. Pero el resultado final es un disco que suena súper personal, hasta casero, no por su calidad sino por el sentimiento que despierta al escucharlo.
Como era de esperar, la voz de Brandon toma por asalto todas las canciones, pero hay excelentes arreglos en cada una de las canciones, y algo que me sorprendió luego de escuchar el disco por completo varias veces, la percusión en varias canciones se destaca por sobre los demás instrumentos y durante todo el álbum tiene protagonismo.
Last Night a Passenger es el segundo single y la canción, en mi opinión, más extraña del disco. Hipnótica, oscura, pero súper potente.
Courage and Control ocupa el espacio de la balada del disco, esa que en un recital va a ser más que nada cantada por las chicas, nada nuevo, se deja escuchar bien. Podría estar en Light Grenades tranquilamente.
Una canción interesante es A Night Without Cars, Boyd demuestra sus habilidades como songwriter, los coros son excelentes y la canción te termina pegando pese a que no pretende ser explosiva como All Ears Avow!, para mí, uno de los puntos bajos del disco junto con Mirror of Venus.
Debo admitir que a la primera escuchada, el disco no me llamó mucho la atención. Mi primera calificación fue de “extraño”. Pero al haberlo escuchado varias veces me dí cuenta que es un disco que se puede escuchar de principio a fin, que adquiere más sentido identificando diferentes matices que terminan por hacerlo bastante divertido. Sí, es un disco bastante “experimental”, Boyd se dió el lujo de jugar como quiso con todos los instrumentos (él mismo dijo que era el resultado de tener a un tipo encerrado en una habitación llena de instrumentos para jugar sin límites), casi siempre con buenos resultados. La voz, siempre como punto a favor, geniales coros, y arreglos varios hacen que The Wild Trapeze sea un álbum bastante completo, quizás premonitorio para futuros trabajos de Incubus y un buen debut solista para Boyd.
El cantante de Incubus dijo que quería saber cómo sonaba él, después de tantos años con la banda, en 2010. Creo que lo logró. Hizo música él mismo, jugando con instrumentos encerrado en una habitación, sólo por ponerse a hacer música (“The Wild Trapeze is Music for Music’s sake. Art for Art’s sake”, definió), y así terminó citando a Tom Robbins en la carta donde presenta The Wild Trapeze, publicada en su página de Facebook:
“…Art, like love, is what makes the world forever fresh and new. However, this revitalization cannot be said to be art’s purpose. Art revitalizes precisely because it has no purpose. Except to engage our senses. The emancipating jounce of inspired uselessness.”
Acá abajo, el video de Last Night a Passenger:















