Delimitando el objeto
Además de algunas materias que me quedan rendir para recibirme también debo entregar la tesis. A decir verdad los últimos tiempos he colgado eso porque necesito tener la cabeza limpia para sentarme a escribir (porque no es escribir un post, aunque es divertido) pero ni bien terminen los exámenes finales en Marzo y me ordene voy a volver. Más allá de eso, quería apuntar un par de cosas que empezar a hacer un trabajo de investigación me han enseñado y me sirven en mi vida laboral.
Siempre trato de apuntarlo por acá, y creo que con éste nuevo theme en el blog se nota: amo la simplicidad, lo esencial. En el diseño, en las ideas, en los trabajos, proyectos, y demás.
Elegir un objeto de estudio, hacernos las preguntas esenciales y plantear los objetivos para resolver ese problema de investigación es un ejercicio intelectual que el que no lo hizo no puede entender el valor que tiene para muchas situaciones diarias.
Delimitar el objeto de estudio y plantearnos lo esencial, qué es lo que quiero investigar, hacer la formulación interrogativa, es un acto que podemos trasladar a diversas actividades. Desde escribir un post, diseñar un sitio, armar un presupuesto, pensar una nueva interfaz hasta programar una app o cocinar (!).
Elegimos el tema, lo analizamos, y determinamos el objeto al cual le vamos a prestar atención. Acotando lo más posible ese objeto es cuando llegamos a tener la visión clara de qué es lo que queremos resolver y para qué. A partir de ahí formulamos el problema de forma interrogativa y de acuerdo a la investigación que hagamos vamos a obtener las respuestas, que muchas veces las tenemos nosotros mismos y no sabemos.
Claro está que no me voy al extremo de hacer una investigación científica para cada paso que doy en la calle, pero plantear los problemas desde lo esencial (qué quiero y para qué?, qué quiere el cliente? eso es lo que necesita?) es básico en mi día a día.









