Durante los 4 años de cursado de mi carrera en la Universidad, muchos profesores echaron mano de alguna presentación en Power Point para sus clases. También tuve que hacer alguna presentación para alguna clase que me tocó dar, y así mis compañeros.
Creo que un Power Point en la mano equivocada es una oportunidad perdida… Puedo decir que el 99% de las presentaciones que ví a lo largo de la carrera fueron aburridas, sin sentido, inútiles. Pienso que la mayoría de las personas utilizan las presentaciones para excusarse de compartir oralmente lo que tienen para decir, y se dedican a pasar diapositivas a velocidad récord para pasar el rato, sin importar si hubo o no comprensión del tema. Quizás es gente que no entiende el mensaje que quiere dar, o peor aún, no tiene ningún mensaje.
Eso en un profesor universitario (y por qué no, en otros niveles también) es imperdonable. Creo que basar la clase EN el Power Point que se parece más a un simple documento de Word lleno de palabras, e ir hablando arriba de eso, diciendo lo que ya está en las dipositivas o leyendo lo que está en las mismas, es una de las peores cosas que puede hacer un profesor con su clase (y también un compañero cuando está al frente, pero por cuestión de grados, peor el profesor…) o un orador en una conferencia.
Muy pocas veces en la universidad ví una presentación utilizada correctamente como lo que es, una herramienta, un accesorio para lo que queremos comunicar, un canal complementario para hacer el delivery de nuestro mensaje.
Me encuentro en una situación muy incómoda cuando no sé si mirar al Power Point o el orador. Y eso es un grave error del presentador. Que el espectador no tenga en claro hacia dónde va la presentación es una falta de quien está adelante.
Muchas veces me encontré como estudiante queriendo copiar a la velocidad de la luz lo que decía en una diapositiva, ¡y qué actividad más ineficiente! Otras veces me sentí perdido, aburrido, pensando en otra cosa muy lejana al tema de la presentación.
Las presentaciones con diapositivas no son para cualquier persona. O por lo menos no son para personas que las van a utilizar mal, esto está claro. Presencié clases y conferencias excelentes que no tuvieron una pizca de diapositivas. Muchas veces creyendo que van a hacer la clase más atractiva y didáctica, los profesores pierden horas preparando un PP al que los alumnos le van a prestar atención los primeros 5 minutos y luego van a empezar a pensar en ir al buffet a tomar un café o empezar a jugar con su celular (y lo digo con conocimiento de causa).
Siendo ayudante de cátedra de una materia por dos años nunca desarrollé una clase con Power Point, la clave está en llevar a la audiencia a donde queremos, ¿para qué agregar un elemento si no es necesario?. Sólo recuerdo haber presentado una monografía sobre el Banco Interamericano de Desarrollo utilizando un PP, para la materia Organismos Internacionales, como alumno.
Una presentación con diapositivas no puede ser larga, también es un error que sea el centro de la escena, el orador es el protagonista!, no las diapositivas! Ellas no se leen, para eso está el espectador. Son una herramienta genial para mantener el hype, para que la audiencia quiera más de lo que tenemos para decir. En éste caso, less is more.
Escondida en el footer de éste blog hay una frase que dice “Simplicity is the ultimate sophistication”, atribuida a Leonardo Da Vinci. Mantener la exposición simple es clave.

A la historia la contamos nosotros, no las diapositivas, que son la herramienta.
También con el paso de los años he notado que hay una especie de anti regla no escrita que dice que las presentaciones, más que nada en las facultades, deben ser formales, grises, planas, en fin, aburridas. ¿A quién se le ocurrió? Podemos hablar de un tema serio pero hacer su presentación entretenida. Se me ocurren cientos de ejemplos que viví, desde clases sobre historia argentina a presentaciones de casos de la Corte Internacional de Justicia (por apuntar algunos) que pueden ser presentados de forma entretenida sin caer en payasadas. Claro está que esto de la formalidad en el ámbito académico, el acartonamiento y el color gris del que te impregnan los pasillos después de pasar algunos años en la Universidad es algo más general que el tema que me trae a escribir, y del que tengo una opinión formada, quizás escriba algún post próximamente porque es, creo, un grave problema de la universidad hoy día. En la universidad está faltando más color, más vida y menos de esa falsa “seriedad” que propugnan algunos adictos a la “formalidad”.
Todo esto se trata de llevar nuestro mensaje hacia donde queremos. Y creo que de manera aburrida no se llega a ningún lado.
Pueden leer en BaluART un post con 18 tips para mejorar sus presentaciones, original en inglés de lifehack. Y en TUAW me encontré con un video de Carmine Gallo donde expone alguno de los secretos de las presentaciones de Steve Jobs.
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