El viejo Mercado, el nuevo shopping
“I wonder why progress looks so much like destruction.”
— John Steinbeck (Travels with Charley: In Search of America)
Pasé los 300 posts en este blog, suponía tener el nuevo theme listo para este momento pero me atrasé con @vbracco, el laburo es más importante. Igual, es bien simple, mucho más simple que el actual, así que cuando nos hagamos un rato lo terminamos.
Paraná no tiene shopping. Nunca se dió hasta hace poco tiempo en que se empezó a construir uno a pocas cuadras de mi casa, en el centro de la ciudad. Hay otro, si no me equivoco, en tratativas, que se construirá en el viejo Hipódromo. De un tiempo a esta parte hay una cierta explosión en la construcción de espacios comerciales, aún cuando los resultados están a la vista y muchos de los nuevos locales/galerías lucen visiblemente vacíos… Más allá de eso, era hora que Paraná tuviese un shopping (o dos).
El shopping del centro (La Paz Paraná Mall) se está construyendo en el viejo Mercado Central de la Paz, un edificio histórico del que pueden leer un poco más acá. Durante años el Mercado fue el lugar donde se encontraban carnicerías, verdulerías y pescaderías tradicionales de la ciudad. Siempre descuidado, cada gobierno de turno quiso armar algún plan para darle nueva vida pero, como siempre, todo quedó en poco y nada. Además de valorarlo por ser un aficionado a la arquitectura y conocer su importancia histórica, tengo algún lazo emocional con el Mercado porque de chico iba muy seguido a pasear con mi abuelo paterno, que conocía a los dueños de las pescaderías y me dejaban ver todos los pescados (en esos momentos no era difícil pescar dorados y surubíes ENORMES por esta zona, hoy depredada), algo que siempre me gustó por ser un GRAN pescador gracias a mi mismo abuelo y mi padre (pero no me crean tanto porque los pescadores siempre mienten acerca de sus hazañas).
Ni bien empezaron las tratativas de construcción traté de seguirlas de cerca. Al menos leyendo lo publicado en los medios. Como era de esperar, en algún momento ciertos grupos conservacionistas protestaron por varias causas concernientes a las modificaciones necesarias para adaptar el viejo mercado a la estructura de un shopping.
No me voy a poner a analizar si las razones para protestar que tenían/tienen estos grupos son válidas, porque no terminaría más. Sólo apuntar que es gente que sabe, que investigó todo el proceso de la negociación y los permisos dados a la empresa; que efectivamente varios puntos del acuerdo fueron un poco oscuros y algunos otros no se cumplieron; que de acuerdo a las leyes de conservación de edificios históricos hay cosas que no se podrían haber hecho; y que sí, el viejo Mercado ya nunca volverá a ser el mismo.
Como siempre, al fin se termina convirtiendo en el viejo debate sobre cuál es el precio a pagar por el “progreso” y qué valor tiene lo histórico, en este caso, un edificio emblemático. Y lamentablemente también se termina desviando (no digo que no sea importante sino que se termina hablando sólo de eso) el tema hacia los “acuerdos” del Municipio o representantes del Municipio con las empresas encargadas de llevar adelante el proyecto.
Pasaba por el próximo shopping y pensaba… ¿Qué se pone en la balanza? Ya lo dije, de una vez por todas habrá shopping en Paraná, estupendo! Algo de lo que siempre se quejaron sobre todo los turistas… Se recupera un espacio que no estaba en condiciones viables para ninguna actividad. Se genera trabajo y cierto nivel de inversión. Se le da vida a una zona que a ciertas horas del día, pese a ser pleno centro, no era muy “saludable” que digamos. Si alguien se preguntó por los pocos puestos que quedaban en el Mercado, la Municipalidad les abrió un nuevo espacio, que parece más óptimo que el viejo y querido edificio. Y digo, ¿qué es preferible? ¿seguir teniendo el Mercado en terapia intensiva continua o revivirlo? La estructura original y la imagen exterior del Mercado siguen siendo las mismas, es más, pese a que está en construcción, uno lo mira y por fuera se ve bastante mejor que la mole oscura, despintada y arruinada que había llegado a ser.
El negocio entre comuna e inversores siempre estuvo, está y estará, lamentablemente, en todo tipo de negocios, no sólo en este. Los mecanismos de control no funcionan como deberían funcionar, y, siendo sincero, no creo que eso vaya a cambiar en el futuro cercano…
Me podrán decir, ¿entonces será que lo único que queda para recuperar edificios históricos venidos a menos es convertirlos en shoppings? Y la respuesta es un rotundo NO. Casos sobran para ejemplificar los distintos usos que se le pueden dar, sin ir más lejos, el centro cultural y de convenciones La Vieja Usina. Pero tampoco todo edificio histórico tiene que terminar siendo un centro cultural, por más que me encanten. Peor sería que lo demolieran por completo… O construyeran un estacionamiento…
Seguramente este post toca de manera muy superficial el tema. Es más, lo venía pensando desde hace unos días y aún no tengo una conclusión clara, quizás escribir esto me ayude. Me decidí a hacerlo por la frase de John Steinbeck que leí hace un rato y abre estas líneas: “I wonder why progress looks so much like destruction” (“me pregunto por qué el progreso se parece tanto a la destrucción”). Es un extremo, una frase que sin dudas la cae como anillo al dedo a muchos casos (y que además me encantó), pero no a este en particular. Primero porque no creo que se haya operado una destrucción en el Mercado, y por otro porque veo con buenos ojos, repito, que de alguna manera se recupere un espacio tan importante.











