Lo principal para levantarse una vez nos equivocamos es preguntarnos por qué. Aprender de los errores no es fácil, preguntarnos por qué y admitir en qué parte del proceso nos equivocamos es el primer paso para salir adelante. Es fácil decirlo pero al momento de hacer la realidad es otra.
Equivocarse es uno de los resultados más comunes de las acciones humanas, sino el más común. En la vida es posible que nos equivoquemos más veces que las que vamos a tener éxito, el punto en la cuestión es maximizar los éxitos. Y tener en cuenta que de los aciertos también se aprende. Ah, y no subestimar el poder de la perseverancia, pero no la perseverancia en el error del que no podemos salir, sino la perseverancia en construir, la perseverancia en aprender del error, en notar cuál es la parte del rompecabezas que no va donde la pusimos.
El problema es que últimamente me encuentro seguido con gente que se equivoca y se equivoca, una y otra vez, y no quiere aprender. La falta de esa capacidad de preguntarse por qué, es una especie de enfermedad argentina.