Sobre el tamaño
Creo que en algún momento, por alguna razón, ser pequeño pasó a ser una mala palabra. De repente decir que tu agencia está formada por un pequeño grupo de personas, flexible y dinámico, está mal. Todos tienen que ser Ogilvy, JWT, BBDO…
“No, no te conviene mostrar que son pocos los que trabajan, no tiene onda… Los clientes no tienen que saber eso…”.
Hay que sonar “grandes”, hay que mostrar algo que no somos. Sonar corporativos y usar frases sacadas de revistas de negocios. ¿Por qué?
Recuerdo haber leído en el viejo sitio de 37signals, cuando todavía eran una agencia y no la empresa que desarrolla productos que es hoy, “we’re small and we like it that way” (somos pequeños y nos gusta que sea así):
We’re small and we like it that way. It gives us the ability to turn on a dime, deliver projects quickly, and dedicate extraordinary attention to your assignment.
Our size allows us to work on projects we want to do rather than projects we have to do. Plus we can all fit in one cab if we squeeze.
Pero en vez de adoptar este último mensaje, que me parece tan saludable, si seguimos lo que algunas mentes proponen, para conseguir clientes hay que parecer grandes. No entiendo. O sí, en parte entiendo de dónde viene eso. Pero mientras más me ronda por la cabeza, es un pensamiento que cada vez me molesta más. ¿Por qué hay que parecer algo que no somos? ¿Por qué nos tenemos que mentir a nosotros mismos y por lo tanto al cliente? ¿Por qué deberíamos tener vergüenza de contar cómo laburamos realmente?
En los más de dos años que llevamos en guionmedio nunca me pasó que alguien tomara de forma negativa que seamos jóvenes, pocos, y menos que trabajemos en el “interior”. Todo lo contrario. Siempre han valorado el hecho de que estemos siempre para responder nosotros mismos. Que vayamos de frente. Y supongo que es así en un montón de casos. Sin embargo, no pocas veces me apuntan que tengo que dejar de decir que somos un equipo pequeño y que hacemos más de una cosa cada uno, que pagamos las cuentas de la oficina nosotros, que lavamos el piso, las ventanas, o hacemos las compras.
Creo que se ha perdido el foco. En vez de ser nosotros mismos y mostrar lo bueno que hacemos, dejar que nuestros trabajos hablen por sí sólos, tenemos que parecer algo que no somos, porque así quizás nos va mejor. Grave error conceptual.
No creo que la seriedad para trabajar, la pasión por lo que uno hace, el compromiso de dar lo mejor para cada proyecto y exceder las expectativas, sean algo que se puede falsificar por el simple hecho de “parecer más grandes”. Se puede ser todo eso sin ser grandes. Se pueden hacer grandes trabajos sin tener secretarias, ejecutivos de cuenta, copy-writers y directores creativos desparramados por ahí. Se puede trabajar con pasión y pasándola bien sin sonar acartonados.
Hay que dejar de poner excusas y ser nosotros mismos. Y trabajar. Bien. Ser honestos con nosotros mismos es el primer paso para ser honestos con el trabajo que hacemos. Dejemos las recetas de éxito de lado y preocupémonos por hacer mejor lo que hacemos.
Y sí, somos pequeños y nos gusta que sea así.









