Olvidalo. Nunca, pero nunca, voy a escribir bien. Tampoco voy a cocinarte pato a la naranja, pero un asadito no se le niega a nadie. Y no me hablés de tocar el piano, porque estas manos nunca aprendieron, pero en la ducha canto bien eh. No me pidas que ande siempre afeitado, porque simplemente no da levantarse todos los días y afeitarse. No da. No me gusta el cine asiático ni comer sushi. ¿Querés ir a comer un chori por ahí?, dicen que los de la costanera le pasan el trapo a cualquier oshisushi. Y no, no quiero chatear con vos. Ni ser amigo de tus amigas, no way.
Posts relacionados: