Harto de Claro
Estoy un poco enojado (un poco nomás), cansado, podrido, hasta me siento estafado. En Noviembre del año pasado volví a ser cliente de Claro. Ya fui cliente de todas las prestadoras de telefonía celular grandes de Argentina (menos Nextel que en Paraná no funciona por lo que sé), así que mi conclusión es que todas son lo mismo. TODAS. Voy a contarles algo que pasó en los últimos 10 días.
Vamos cronológicamente…
El Viernes 20 de Agosto se comunicó a mi celular Ramiro Rueda, del departmento de Telemarketing de Claro. Me ofrecía unas promociones por equipos nuevos que no me interesaban pero sí lo consulté por la posibilidad de comprar dos BlackBerry nuevos (yo ya tengo uno pero si había una buena oferta me gustaba la idea de actualizarme a otro más nuevo, y de paso comprar otro para mi viejo). Me dijo que sí, que podía hacerse la operatoria, contento porque seguramente obtendría alguna comisión especial. Al final le terminé confirmando la compra el Lunes 23 de Agosto, después del mediodía, de dos BlackBerry 8520 Curve.
El día Miércoles 25 de Agosto me comuniqué con Claro para ver si el pedido estaba cargado, quería saber cuándo iba a llegar. Oh sorpresa, la representante que me atendió me informó que el pedido que se había hecho era por dos BlackBerry 8220 y no dos 8520 como originariamente había pautado. Inmediatamente le consulté qué había que hacer para cancelar ese envío equivocado, obteniendo como respuesta “como el pedido ya está ingresado en el sistema deberá rechazar el paquete cuando llegue el correo a su casa”. Me quedé tranquilo, enojado porque no iba a tener los equipos nuevos pero tranquilo al fin porque la solución no parecía tan difícil.
Jueves 26 de Agosto. Llegó el pedido después del mediodía. Lo rechacé. Ni bien se fue el correo llamé a Claro para certificar que había rechazado el pedido y que me confirmen que se cancelaba la compra. Me atendió un representante del que no recuerdo el nombre y me dijo que debía esperar la confirmación del rechazo del paquete por parte del correo para cancelar la orden de compra. Que me comunicara hoy, Miércoles 1 de Septiembre, para recibir la confirmación de la cancelación. Si hoy recibía la cancelación debida, yo no tenía problema en hacer el pedido nuevamente, una equivocación la perdono… Pero…
Miércoles 1 de Septiembre. Por la tarde, a eso de las 18 intenté comunicarme dos veces al 08001232692 (opción 1). Ese número me lo pasó el representante del que hablaba recién, se trata del departamento de Reclamos de Ventas. Las dos veces estuve esperando más de 20 minutos cada una y nada pasó… Mi paciencia se estaba acabando. Traté de comunicarme mediante el *611. Hablé con dos Alejandros, si no recuerdo mal un Pablo, otro nombre más (una chica) y una Supervisora (supuestamente) bastante maleducada llamada Silvina, que me cortó (o se cortó…). El primer Alejandro me informó que se había llevado a cabo la cancelación de la compra de sólo uno de los equipos (líneas nuevas, aclaro). Es decir, una orden de compra seguía en pie. Maldita sea! Me dijo que la solución era que me comunicara con Reclamos de Ventas. Pese a que le dije que no me atendían hace como 40 minutos en ese departamento me pasó ahí y… obviamente no me atendieron, pasan 20 minutos y la comunicación se corta.
Llamé nuevamente al *611. Me atendió una chica. Pasó lo mismo que con Alejandro…
Llamé nuevamente al *611. Me atendió un chico, al que le insistí que me comunicara con un supervisor pese a sus negativas y “pero le va a decir lo mismo que le estoy diciendo yo”. Me atendió Silvina, la supervisora, que no sólo me trató de manera bastante antipática sino que me cortó (o la comunicación se cortó…) y no volvió a llamar.
El último Alejandro con el que hablé me atendió bastante bien. Fue, de hecho, el último operador con el que hablé en el día. Le tuve que contar toda la historia nuevamente (todo lo que les estoy contando acá) y le pedí que me comunicara con un supervisor. Me hizo esperar para ver si me podía comunicar con alguno, para luego responderme “señor le pido mil disculpas pero no podré comunicarlo con un supervisor porque el sistema está caído”. Me reí. Le pedí que de alguna manera todo esto quedase asentado. Pudo generar un número de reclamo (le dije “pero cómo, ¿no está caído el sistema?” y me hizo una explicación que ni el entendió) y me pidió que volviese a llamar. Le expliqué que yo no iba a llamar más. Que no me correspondía porque el problema lo habían generado ellos. Que por favor encontrase la manera de que ALGUIEN, Marita, Pedro, Rosa, Carlos Slim, o quién sea, se comunicara conmigo con una maldita solución! Me dijo que se iban a comunicar conmigo “en lo que resta del día”. No le creo, ya son las 20:22. Quizás vuelva a llamar mañana. O quizás simplemente espere que llegue la factura con el cargo de un nuevo teléfono que no tengo y haga la denuncia en la burocracia de Defensa al Consumidor o la CNC. Nunca llegué a ese punto con ninguna compañía. Espero no tener que llegar.
Me vengo preguntando si Ramiro Rueda, el de telemarketing, se comunicará conmigo cuando vea que hay problemas con estas órdenes de compra. No creo…
Si el celular no fuese una necesidad, una herramienta de trabajo, tiraría todo a la basura, y viviría una vida más analógica, si algún nombre le cabe… Pero me encontraría con otros servicios, otros proveedores, otras compañías, otros monopolios, oligopolios, gobierno, empresas, gobierno peleando con empresas, empresas peleando con gobierno, empresas peleando con usuarios, usuarios resignados (soy uno), burocracia (en sentido amplio, no sólo administrativa o gubernamental, también empresarial) y un sinfín de obstáculos más.
Ya llamé a un abogado amigo de la familia (porque en mi familia hay muchos abogados lamentablemente pero no me gusta tratar con ellos y casi con ningún abogado, vengo de otra rama de las ciencias sociales y hay pica con los señores de traje :P) para que me asesore. Me dijo en su ceremonialidad que esperemos unos días a ver cómo se desenvuelve todo y que obviamente me reserve los derechos y acciones legales pertinentes.













